:: opinió ::

LEVANTE-EMV - 16 de mrç de 2006
750 años de historia y un futuro incierto
Josep-Vicent Ferre Domínguez. Inspector d’Educació.

Después de haber fracasado el anterior intento de repoblación, el 11 de marzo de 1256 Ximeno Peris d’Arenós, lugarteniente del rey Jaume I en el reino de Valencia, otorgó al catalán Ximén Peris d’Orís y otros cinco notables caballeros carta de población de las villas y castillos de Bocairent, Agres y Mariola. Bocairent se constituía así en cabeza del nuevo territorio feudal, al que los repobladores iban a dotar de una nueva lengua, una nueva cultura y una nueva religión.

Desde entonces Bocairent ha sido un referente importante en la historia de nuestro país. Su legendaria industria textil, la tenacidad de sus habitantes, el encanto de su barrio medieval, sus monumentos históricos, las plantas medicinales de la Mariola, sus fiestas tradicionales, la contribución de ilustres bocairentinos al mundo de la cultura y el arte, etc., han hecho de la población una de las joyas de nuestras tierras valencianas.

750 años después celebramos, pues, el nacimiento de nuestro pueblo. Sin embargo, parece que a los responsables políticos y culturales locales, ocupados en tantos temas importantes, la efemérides les había pasado desapercibida y les ha cogido un tanto desprevenidos: sin ideas, sin proyectos y sin presupuesto. Por ello, se está improvisando una programación que corre el peligro de abundar en lo populista y folklórico, y que se inicia con un acto político-institucional y una misa. Mucho nos tememos que, una vez más, se pierda una oportunidad histórica para, desde el consenso, repensar nuestro pasado y reflexionar sobre nuestro futuro.

A los bocairentinos de los albores del siglo XXI les preocupan, por encima de otros, algunos problemas que inciden de forma directa en sus vidas, como, por ejemplo, la deslocalización de la industria textil que augura un incierto porvenir a muchos de ellos, el disparatado aumento del precio de la vivienda incluso en la parte antigua de la población, o el envejecimiento progresivo de la población y los servicios asistenciales necesarios para atenderlo. Podría ser oportuno, por ello, que las celebraciones incluyan un foro de debate sobre estos y otros temas, que actúe como punto de encuentro y motor de nuevas ideas y proyectos.

A las preocupaciones anteriores se ha unido últimamente la noticia de la construcción de, al menos, 1.500 viviendas, con un campo de golf y quizás una clínica geriátrica de lujo, en el paraje que rodea la ermita de Sant Antoni, cerca de Banyeres, contra la cual ya se ha constituido una coordinadora comarcal. La desinformación existente a nivel general sobre este nuevo P.A.I. genera toda una serie de comentarios contradictorios y la perplejidad del vecindario. No estaría mal, por ello, que los responsables del “750 aniversario” organizasen, también, un debate público sobre esta cuestión para conocer la opinión de los bocairentinos y bocairentinas, que ayudase a los políticos a actuar en consecuencia. El secretismo que rodea el tema contribuye a generalizar la opinión de que este proyecto, que duplicaría el número de habitantes, sólo puede generar el beneficio de unos pocos –promotores y constructores-, el posible lucro de otros pocos y amplios perjuicios para todos los restantes.

La situación actual del consistorio local, con una mayoría formada por cuatro concejales del grupo popular, entre ellos el alcalde, y otros dos procedentes del grupo socialista, uno de ellos el ex-alcalde y actual concejal de urbanismo, no parece ser la idónea para tomar en solitario decisiones sobre un proyecto de esta envergadura, que pone en peligro, entre otras cosas, el desarrollo sostenible de la población, sus recursos naturales y la calidad de vida de las bocairentinas y bocairentinos. Sería paradójico que la celebración del 750 aniversario nos trajese como regalo una nueva cultura, una nueva lengua y una nueva religión: el Bocairent que todos conocemos sólo habría sido un eslabón histórico entre el Bukayrän árabe y el Bokairenthy nórdico.  


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